Los cuatro pilares del bienestar

«Un hombre sabio debería darse cuenta de que la salud es su posesión más preciada» Hipócrates

¿Qué entendemos por bienestar?

 

Hoy queremos hablaros de bienestar. Creemos que es buen tema para un primer artículo. Al fin y el cabo, a todos nos interesa…¡Nadie quiere encontrarse mal! La mayoría de acciones vitales que tomamos van encaminadas en primera o última instancia a lograr este deseado estado de bienestar para nosotros y los que nos rodean. Las definiciones sobre el término «bienestar» son tantas como personas existen; cada uno posee su propio baremo sobre lo que le hace estar bien y lo que no, así que es preciso encontrar una definición común para entendernos todos. Como aquí somos sanitarios, vamos a acudir a ver que dice al respecto la OMS, que gusta de hacer deficiones para estas cosas:

 

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.»

 

 

Si analizamos detenidamente esta definición, podemos plantearnos algunas dudas al respecto. ¿Es posible alcanzar este estado completo de bienestar? ¿En qué grado de se encuentra nuestra sociedad al respecto? ¿Caminan los sistemas sanitarios y los poderes públicos por la senda adecuada para lograrlo?

Un cambio de paradigma

Lo cierto es que esta definición establecida por la OMS en 1995 supuso un cambio de paradigma en las artes médicas. En los albores del siglo XIX, la medicina inicia su camino bajo los nuevos postulados científicos siguiendo un modelo biomédico en el cual la salud se definía exclusivamente por la ausencia de enfermedad. La enfermedad se situaba así en el centro del paradigma. Dicho enfoque permitió el desarrollo de la medicina basada en la evidencia, dando impulso a la investigación científica y desterrando definitivamente cualquier explicación pseudocientífica sobre el origen de las enfermedades (como por ejemplo, la posesión demoníaca o los males de ojo). No obstante, el modelo explicaba únicamente el bienestar únicamente como ausencia de una patología de origen orgánico. Se desconocía la influencia mental y social de muchas enfermedades. ¿Se puede hablar de bienestar si una persona vive en soledad? ¿Si esta tiene problemas de autoestima? ¿Si su condición física, aunque no tenga ninguna enfermedad orgánica, es insuficiente para garantizar una calidad de vida razonable? ¿Se puede hablar de bienestar si la alimentación es insuficiente? Por no hablar de lo mucho que afecta a la calidad de vida el no dormir bien; muchos contadores de ovejas nocturnos lo podréis confirmar.

Efectivamente, el gran avance que se produjo en 1995 fue el espaldarazo definitivo al modelo bio-pisco-social, que es modelo médico que impera actualmente. Un modelo que coloca al paciente en el centro de los programas de salud; un modelo que apuesta por la prevención y la promoción de la salud y que tiene en cuenta los aspectos psicológicos y sociales de la persona.

Para que este modelo resulte exitoso, toda la sociedad debe participar de él. En primera línea se encuentran los profesionales sanitarios, desde luego, pero los gobiernos y poderes públicos deben velar porque se cumpla.

El Estado del bienestar

Nuestras sociedades europeas se definen como «estados del bienestar». Ello significa que el Estado debe velar por la salud y bienestar de sus ciudadanos. Conocer por lo tanto el estado general de la salud de los ciudadanos es indispensable para desarrollar las políticas de prevención de la enfermedad y promoción de la salud necesarias.  Para ello, el  Instituto Nacional de Estadística recoge datos de prevalencia sobre enferemedades crónicas, y resulta interesante echarle un vistazo para hacernos una composición de lugar de nuestra sociedad. Nos hemos retrotraído a los datos de 2015 para así sortear el efecto distorsionador del COVID-19. Veamos que nos dice INS al respecto:

Radiografía de salud en España

En el primer puesto de problemas de salud que nos afectan encontramos la obesidad y el sobrepeso, definida por la OMS como la gran epidemia de nuestro siglo La obesidad, afecta al 16,9% de la población mayor de 18. La cifra se eleva hasta el 35,7% si hablamos de sobrepeso. Nos encontramos también con el caso inverso: entre las adolescentes mujeres, un 13,5% de ellas registran un peso insuficiente. Aranceta-Bartrina et al. en su artículo de 2007 Prevalencia de obesidad en España,atribuyen a aspectos como el sedentarismo o las dietas ricas en grasas saturadas como factores implicados.

La hipertensión arterial es el segundo problema en porcentaje que afecta al 18,4% de la población española mayor de edad, seguido del colesterol elevado, con un 16,5% de españoles/as afectado.

Los problemas osteomusculares, siendo el dolor lumbar padecido por un 17,3% de la población y el dolor cervical por un 14,7%. Por razones técnicas, he sacado de este apartado la artrosis (16,4%), pero si sumamos todos los porcentajes, nos encontramos con la friolera cifra de un 48,4 % de personas afectadas en algún momento de su vida. Este problema es además la primera causa de absentismo laboral, con todo el perjuicio personal, económico y social que ello conlleva.

Otras patologías frecuentes son  la alergia (13,4%), las varices (9,3%), las migrañas (8,3%), la depresión (6,9%), la ansiedad crónica (6,9%) y la diabetes (6,8%). Especial preocupación por la salud mental, ya que únicamente sumando depresión y ansiedad nos encontramos con casi un 14% de la población afectada; cifras que seguramente tras la pandemia habrán aumentado.

Si hablamos de la calidad de nuestro envejecimiento, la tasa de mayores de 65 dependientes en nuestro país era del 29,7 % según el IDESCAT en 2020, no obstante por debajo de la media europea (32%). Es decir, prácticamente 1 de cada 7 de nuestros mayores depende de alguien en mayor o menor medida para realizar las actividades de la vida diaria.

Pero también hay datos que son muy positivos y merece la pena destacar: España se coloca en el podio mundial en esperanza de vida, con un 82,4 años de media, y tenemos la fortuna de contar con un sistema sanitario que, aunque mermado en los últimos años por decisiones políticas, sigue entre los mejores y más reconocidos del mundo (en el puesto 8 según la revista The Lancet, 2017).

Como sugiere la estadística, el reto al que nos enfrentamos como sociedad es contar con una población sana y resistente a las enfermedades crónicas. El sobrepeso, la hipertensión o la diabetes reducen nuestra calidad y esperanza de vida. Como hemos hablado, son muchos los factores que confluyen sobre estas enfermedades, pero muchos de ellos resulta que son fácilmente prevenibles llevando a cabo un estilo de vida sana y equilibrada.

Los pilares del bienestar: factores que condicionan nuestra salud

Como hemos comentado anteriormente, son muchos factores los que condicionan nuestra salud tanto a nivel individual como colectivo. Sobre algunos factores no podemos incidir, como por ejemplo sobre las mutaciones en nuestros genes que nos provocan el cáncer. Pero sobre muchos otros factores tenemos un amplio grado de influencia más o menos variable. Podríamos escribir durante años sobre todos, pero para hacer algo más ameno y sencillo este artículo, hemos decidido agrupar en cuatro grandes grupos algunos de los que consideramos más importantes. Los hemos bautizado los cuatro pilares del bienestar, y consideramos humildemente que buscar un equilibrio en todos ellos mejorarán vuestra calidad de vida presente, pero sobre todo, futura.

 

PRIMER PILAR:  EL EJERCICIO FÍSICO

 

Quizá  hablamos del condicionante de salud que primero se nos viene a la cabeza, sobre todo a los “fisios” por deformación profesional y porque os hemos dado la vara con ello y no nos cansaremos de dárosla todo lo que haga falta, porque verdaderamente es un apartado crucial. Debemos realizar ejercicio físico durante todas las etapas de nuestra vida, con especial hincapié en el trabajo de la fuerza física.  Haced lo que más os guste y os motive. Cualquier ejercicio que realicéis va a ser mejor que no hacer nada.  En ocasiones, los sanitarios nos encontramos con personas con tan mala condición física que se encuentran incapacitadas para muchas de las actividades más básicas de la vida diaria, como puede ser subir un escalón o recoger la colada. Insistimos: cualquier persona puede empezar a hacer ejercicio. Este deberá ser adaptado por profesionales a las características de cada persona para que esta pueda ir progresando poco a poco. Entre los beneficios de la práctica de ejercicio físico encontramos:

  • Reducción de riesgos cardiovasculares, Se reduce el riesgo de Cardiopatía Isquémica en un 33%, de Hipertensión Arterial (HTA) en un 32% y de Accidente Cerebrovasculares (ACV) en un 31% .
  • El ejercicio  físico  aumenta  el  nivel  de  Colesterol “bueno (HDL)  y  disminuye  el  del colesterol “malo” (LDL) y el colesterol total.
  • Disminución de la grasa corporal hasta un 50%, ayudando a reducir el sobrepeso.
  • Reduce el riesgo de padecer ciertos cánceres, como el de cólon (33%) o el de mama (20-40%)
  • Mejora el nivel de glucemia. Para los diabéticos, hacer ejercicio es imprescindible.
  • Mejora la capacidad de soportar los esfuerzos y manejar las cargas. Mejorarás en tu trabajo, en las labores de casa, o en el cuidado a tus mayores al encontrarte con más fuerza para levantarlos.
  • Previene la aparición de osteoporosis y sarcopenia. Mejora la calidad de vida en el envejecimiento. Algunos estudios hasta predicen el nivel de discapacidad en edades avanzadas simplemente midiendo el perímetro muscular del muslo actual.
  • Mejoría de la psicomotricidad. Aprendes movimientos que ni imaginabas que podrías hacer.
  • Favorece la motilidad intestinal y la digestión.
  • Mejora el sistema inmunológico.
  • Libera endorfinas que combaten el dolor crónico y el estrés.
  • Actúa a nivel mental, mejorando cuadros de depresión y ansiedad. Previene el deterioro cognitivo, ya que gran parte del cerebro está ocupado por la representación cortical de los patrones de movimiento.
  • Mejoría de la apariencia física, la autoestima, la superación y la motivación.
  • Distrae del día a día. Mejora la sociabilidad si se practica en grupo.

Podemos resumir todo en una máxima: ¡El movimiento es vida!

SEGUNDO PILAR:  LA ALIMENTACION

«Aquellos que no tienen tiempo para comer saludablemente, tarde o temprano tendrán que encontrar tiempo para la enfermedad» Edward Stanley

El campo de la nutrición es una disciplina en auge. Cada vez se investiga más y mejor, y se afianzan los conocimientos que disponemos sobre la gran influencia que tiene una correcta alimentación sobre nuestra salud, mucho mayor de la que podemos imaginar. La alimentación influirá sobre nuestro peso, pero también sobre nuestra salud, regulando la macrobiota (en nuestro interior habitan más bacterias que células propias tenemos, e intervienen en innumerables procesos fisiológicos) o incluso conteniendo la inflamación de bajo grado, ya que la obesidad desencadena mediadores proinflamatorios que pueden acabar desembocando en patología reumática o dolor crónico, además de activar los procesos de envejecimiento precoz.

Según  recomendaciones  de  la  Consulta  Mixta FAO/OMS  (OMS,  2003)  una  dieta  sana  debe considerar:

  • La limitación de la ingesta de grasas,  sustituyendo grasas saturadas (manteca de cerdo, embutidos, etc.) y ácidos grasos trans (bollería industrial) por grasas insaturadas (pescados azules, aguacates, aceite de oliva).
  • Potenciar las legumbres y los frutos secos.
  • Limitar la ingesta de azúcares
  • Limitar la  ingesta  de  sal
  • Lograr un equilibrio energético para mantener el peso adecuado.

 

TERCER PILAR: EL DESCANSO

El descanso es pilar fundamental, si no el que más, del bienestar. Podemos comer fatal, llevar una vida sedentaria y aún así ir tirando, pero el cuerpo que no descansa durante el sueño se deteriora muy rápidamente. Curiosamente, pese a ser tan importante, los procesos que transcurren durante el descanso nocturno no se conocen del todo bien, pero sí que parece claro el importante papel regenerador del sueño sobre el organismo. Dijéramos que mientras dormimos, nuestro cuerpo entra en parada técnica, como las centrales nucleares, y aprovecha para hacer tareas de mantenimiento, como ordenar los recuerdos en el los discos duros de nuestro cerebro, eliminar sustancias de desecho y realizar pequeñas reparaciones (procesos de autofagia y segregación de hormonas de crecimiento). Durante el sueño se normalizan los valores de estrés, e incluso el buen descanso nocturno está asociado a menores tasas de cáncer debido a los procesos reparadores del ADN que suceden durante el sueño.

Sobre el estado físico el sueño también presenta un papel preponderante. De hecho, todo lo que comemos y entrenamos produce sus efectos durante el periodo de descanso (hemos mencionado en el párrafo anterior la síntesis de hormona de crecimiento, factor clave del proceso de ganancia muscular). Es un planteamiento que no se suele incluir en los planes de entrenamiento, no yendo estos más allá del aspecto nutricional y el workout de turno, cuando puede ser uno de los motivos principales por los que no estés ganando ese músculo que tanto deseas. A su vez, el mal descanso favorece el sobrepeso al desregular el proceso hormonal que sucede durante el sueño. Además, la gente que duerme mal tiende a abusar de las bebidas energéticas hiperazucaradas y suele comer más rápido y de peor calidad.

 

 

CUARTO PILAR:  LA SALUD MENTAL

Tras la pandemia, parece que por fin se ha reivindicado la gran necesidad de cuidar este pilar tan importante en la salud. Es un tema que daría para escribir tanto que me privaría a mí del tan necesario descanso reparador que mencionaba en el punto anterior, así que simplemente mencionaré algunos aspectos que humildemente considero más relevantes.

 La sociabilidad

El ser humano es un animal social. Esto ha quedado claro tras el duro confinamiento de la primavera de 2020. Poco más que añadir al respecto. La soledad es uno de los mayores problemas sociosanitarios en nuestras ciudades. Esta comprobado que reducir el contacto social disminuye nuestra calidad de vida a nivel físico (se sale menos de casa a realizar actividades sociales) y mental (ocupamos gran parte de nuestro cerebro a gestionar estas funciones sociales; la falta de ellas favorece la aparición de enfermedades neurodegenerativas). Necesitamos el contacto y el cariño con nuestros seres queridos tanto como respirar. Trata de cultivarlo todo lo que sea posible.

El contacto con la naturaleza

Somos un animal social, pero animal al fin y al cabo. Milenios de evolución a nuestras espaldas todavía no han borrado de nuestro código genético la necesidad ancestral de respirar aire puro, tocar la tierra, trepar a un árbol, deslizarse por una ladera escarpada o  dejarse bañar por los  rayos del sol. El contacto con la naturaleza nos hace sentir bien, reduce el estrés, nos ayuda a la síntesis de vitamina D (la cual escasea paradójicamente en la sociedad española), generamos endorfinas que aumentan nuestra sensación de bienestar y contribuyen a la reducción del dolor crónico. Muchos pacientes aquejados de este último problema suelen sentirse mejor en época estival, cuando se trasladan a sus segundas residencias en el Camp del Turia, la Calderona o cualquiera de nuestros maravillosos parajes valencianos. Si además unimos el contacto con la naturaleza y el ejercicio físico, obtenemos como resultado lo mejor de dos pilares: el senderismo, una actividad para todos los públicos que nunca dejo de aconsejar. No hay nada que enganche más que culminar una buena caminata con el descubrimiento de un nuevo paraje.

El estrés, la ansiedad y la depresión

«Muchas personas gastan su bienestar para ganar riqueza y luego gastan su riqueza para recuperar su bienestar.» Dalai Lama

Son problemas de primer orden en nuestra sociedad. No recuerdo el último trabajador que acudió a consulta que no me contase que se encontraba estresado. Niveles altos de cortisol mantenidos en el tiempo pueden afectar a nuestra salud cardiovascular, hacernos resistentes a la insulina y son la puerta de entrada a la depresión y la ansiedad. Os recomendamos encarecidamente la visita a un profesional de la psicología que os pueda orientar y aconsejar sobre este punto en concreto.

Hasta aquí nuestro primer artículo. ¿Qué os ha parecido? ¿Echáis de menos algún aspecto en concreto? Seguro que sí, ya que es difícil sintetizar mucho sobre un tema tan genérico, así que no olvidéis comentar.

 

 

 

Referencias

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One comment on “Los cuatro pilares del bienestar

  1. Muy completo e ilustrativo. Fenomenal!

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